jueves, 4 de octubre de 2012

París, rápido y low cost.

París es una ciudad que no deja indiferente a sus visitantes. Esta metrópoli, de catorce millones de habitantes, hace las delicias de los amantes de lo clásico y recrea las fantasías de  aquellos que ven en la ostentación un modo de vida idílico. Sin embargo, existen varias pautas de las que el viajero de a pie, independientemente del presupuesto dedicado a este viaje, puede hacerse eco para facilitar su labor.

Muchos turistas se sienten abrumados a la hora de llegar a ciudades grandes, al desenvolverse en aeropuertos o al trasladarse hasta el centro de las urbes. Esto no resulta una tarea tan difícil si se posee información previa sobre cómo movernos para llegar hasta el lugar donde tengamos el alojamiento. En el caso de París, la mayoría de los vuelos aterrizan en Orly,  Beauvais o Charles de Gaulle. 

Una de las mejores opciones para realizar este tipo de traslados es usar el RER, equivalente a los cercanías españoles. Además, existe un pequeño truco que es recomendable valorar para aquellos a los que no les guste andar demasiado y relacionado con el uso del RER, el cual daremos al finalizar este post. El precio es, aproximadamente, de unos 11€ el trayecto y tarda una media hora en llegar al centro de París. 

También existen otras opciones como los taxis, las líneas públicas de autobús o los shuttle (minibuses), pero la relación calidad-precio de estos servicios dista bastante de lo que nos ofrece Orlyval-RER. Como podéis ver, por el momento no estamos hablando del traslado a Disneyland Paris, lugar al que dedicaremos una entrada íntegra próximamente. 

Los traslados por París pueden resultar un poco liosos al principio, pero en cuanto nos adentremos en el suburbano nuestros miedos desaparecerán. ¿Por qué? Porque la complicación es mínima, en contra de lo que pueda parecer si miramos el complejo entramado de líneas. Es interesante tener presente que el RER, aunque no aparezca en los mapas de metro, puede llevarnos a lugares donde ningún otro medio de transporte tenga presencia. Éste es el caso del Palacio de Versalles y el de una réplica a escala de la Estatua de la Libertad, cerca de la Torre Eiffel.

A partir de este punto, la libertad del viajero a la hora de organizar su trayecto es absoluta. De cualquier manera, aquí podréis encontrar unos sencillos trucos que os facilitarán vuestro viaje y que, de igual manera, os harán ahorrar algunos euros en una de las ciudades más caras del mundo.

- BONO RER. El transporte en París resulta prácticamente privativo si compramos billetes sueltos. El transporte del aeropuerto al centro de la ciudad oscila entre los 12 y los 18 euros por trayecto. De igual manera, el billete sencillo de metro cuesta 1'70€. Si a todo esto le sumamos un hipotético viaje a Disneyland París (20€ ida y vuelta) o a Versalles (15€ ida y vuelta), quedaríamos asustados al calcular cuánto se nos va en trasladarnos de un lugar a otro. Sin embargo, existe la posibilidad de comprar un bono semanal de RER que incluye los viajes en este cercanías, en metro y el traslado desde y hacia el aeropuerto, cuyo precio variará en función a las zonas a las que queráis viajar. Por ejemplo, el bono de zonas 1-5 cuesta, aproximadamente, 30€. Al realizar el cálculo de cuánto se podría llegar a ahorrar con este bono queda patente la enorme diferencia de precio entre ambas opciones.

- COMIDA. Los turistas parecemos tener un imán que atrae los sitios caros a la hora de hacer un pit-stop gastronómico. Y es que los restaurantes bien aprovechan la situación para hacer el agosto en pleno diciembre y sacar partido de los visitantes que, por desconocimiento y por no perder más tiempo, se dejan llevar por los relaciones públicas que hay en las puertas, invitando en diversos idiomas a los extranjeros que por allí se dejan caer. Pero la verdad es que podemos encontrar lugares asequibles para el bolsillo, lejos de las franquicias de comida rápida. Los restaurantes italianos caseros, abundantes en la zona de Gare de Lyon, son una buena opción para comer con fundamento sin que nuestro bolsillo se resienta. Asimismo, y lejos de su apariencia exterior, el restaurante Au Cadet de Gascogne, en plena Place du Tertre o Plaza de los Pintores, en Montmarte, ofrece menú del día a unos 12€ por comensal, sin incluir bebida. 

- EL AGUA EN LA MESA. Por lo general, cuando salimos a comer fuera de casa en España pedimos para beber agua mineral embotellada. Sin embargo, un truco que no conocer muchos turistas que se acercan a la Ciudad de la Luz es que los parisinos de a pie, cuando van a un restaurante, piden una jarra de agua del grifo; "un garraf d'eau", para ser más exactos. Y es que el agua corriente en Paris resulta ser de excelente calidad, y los restaurantes han encontrado en este detalle un filón muy interesante mediante el cual engrosar la factura del turista (de 3'50 a 5€ cada botella de medio litro en restaurantes "corrientes"). 

- CÓMO MORIR DE AMOR. La Torre Eiffel es uno de los monumentos que más visitantes recibe a lo largo del año. Una vez en París, y si se decide llegar hasta allí en Metro, la estación recomendada en prácticamente todas las guías de viaje es la de Bir-Hakeim. Sin embargo, una de las sensaciones más emocionantes que produce esta es encontrarse con este mastodonte de hierro de frente, sin precalentamientos. Para sentir este efecto hay que bajar en la parada de metro de Trocadéro. Toda una experiencia. 

Estos son sólo algunos pequeños trucos que pueden facilitar la preparación del viaje. Pequeños detalles que pueden facilitarnos mucho la vida si nos hacemos eco de ellos.

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Cristina Carpintero

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